Espetaculos

Matt Dillon, el actor rebelde que huyó del estrellato y se negó a ser un sex symbol

En los 90, junto con Patrick Swayze, Rob Lowe y Tom Cruise hacia suspirar a las adolescentes y no tanto. Buen actor contaba con todo para convertirse en una mega estrella, pero él eligió los márgenes para evitar cargar el peso de la fama

A la mayoría de los chicos les gusta escuchar historias que parecen reales protagonizadas por seres irreales. Pero en la casa de los Dillon no era necesario recurrir a la fantasía para lograr un relato interesante. Alcanzaba con desempolvar la historia de Alex, el tío abuelo. Al hermano de la abuela, sus sobrinos nietos no lo conocieron porque murió en un tonto accidente de tránsito. Sin embargo, seguía vivo en sus creaciones, Jim de la Jungla y sobre todo Flash Gordon, dos de las obras más reconocidas del cómic estadounidense. Metido en ese mundo imaginario creado por su tío abuelo, Matt Dillon pronto supo qué haría con su vida: mostraría mundos irreales sin dejar de ser una persona real. A diferencia de Alex, él no sería dibujante sino actor, pero con una salvedad: jamás sería famoso.

Cuando se le pregunta por la fama suele citar a Jack Kerouac, la define como “los periódicos de ayer arrastrados por el viento en la calle Bleecker”, REUTERS/Yara Nardi

Matthew Matt Dillon creció en Nueva York. En su casa se respiraba una linda mezcla de estabilidad y creatividad, de bullicio y organización. Su papá, Paul era director de ventas pero también un pintor apasionado. Mary Allen, su mamá era la que se encargaba de cuidar, criar y malcriar a sus seis hijos.

En la escuela secundaria, Matt comenzó a actuar en puestas teatrales. Fue en los pasillos del colegio que se cruzó con un cazatalentos que quedó impactado con ese muchacho de aspecto indolente al que le interesaba más el béisbol que estudiar y le recomendó ir a un casting. “Nunca pensé que me escogerían. En realidad acudí porque me libraba de ir a clase un día”.

Pero lo que parecía una “rateada justificada” se transformó en oportunidad. Era 1979 y con 15 años lo eligieron para participar en la película Over the Edge, que contaba la historia de un grupo de adolescentes aburridos que se dedicaban a las drogas, el sexo y destrozar propiedad ajena. La película sería la favorita de un músico que marcó los 90: Kurt Cobain, quien le rindió tributo con su canción Smells like teen spirit.

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